Un libro, un viaje
Alberto González - 03-08-2006 02:16:15 | Categoria: Pueblos
Llevaba casi medio año sin leer una novela. Tenía sin exagerar 10 libros empezados y no lograba engancharme a ninguno desde "El Código Da Vinci" o las aventuras iniciáticas de Sánchez Dragó. Después de tanto tiempo y a consejo de mi madre me he metido de lleno en una novela de Eslava Galán, "Guadalquivir", la que narra los últimos años de dominio islámico en la provincia de Jaén.El interés por cuestiones históricas, y la cercanía en lugar (no en tiempo) de los espacios narrados, fueron los motivos para aprovechar el primer día de vacaciones que teníamos Vero y yo y así planear un viaje (corto pero intenso) por la zona norte de la provincia.
Partíamos desde Martos, como las mayoría de las veces, con un itinerario flexible y mínima planificación; tan solo con la premisa de sondear muy por encima el legado islámico y el escenario de una de las batallas más sonadas en los libros de historia: la de las Navas de Tolosa (ahora de grande entiendo porque es tan famosa, qué mal parados salieron los musulmanes...).
Nuestra primera parada fue en Baños de la Encina, pueblo que no habíamos visitado antes y cuyo castillo nos dejó impresionad@s.
Nos sorprendió el buen estado de conservación del castillo, y casi sin querer piensas en lo dejadas que están las ruinas del antiguo castillo de de la Peña de Martos que, volviendo al libro, fue uno de los primeros enclaves cristianos junto a Andújar de la Reconquista en Jaén. No nos fuímos de Baños sin echar unas cañillas, y qué designios de la vida que nos tocó echarlas en la sede del Partido Comunista, entre caras de la Pasionaria y banderas republicanas...
La siguiente parada fue en Guarroman, donde del poco rato que estuvimos, pasamos la mitad buscando un cartel de entrada o salida al pueblo con este nombre tan sinuoso, en vano por cierto.
Sí nos dió tiempo a refrescarnos en una extraña y moderna fuente, cuya agua se perdía por las calles sin ser recogida por desagues ni ná.
De Guarroman pasamos a Navas de Tolosa, uno de los motivos iniciales para hacer el viaje y que nos sorprendió por motivos distintos. La huella de una de las batallas más sangrientas de la historia de España era casi inexistente. Al entrar a Navas de Tolosa y relacinarla con la batalla caes en la sensación de estar en un lugar siniestro y maldito, pero muy pronto perdimos esa sensación al compararlo con cualquier otro pueblo de nuestra provincia. En mi empeño por preguntar a l@s lugareñ@s sobre cualquier cosa, un anciano me comentó el malestar de los ciudadanos con La Carolina (de la que depende Navas de Tolosa), por no valorar lo suficiente tal batalla. Me comentó que él mismo había atendido a historiador@s de incluso Burgos, Navarra y el País Vasco, que habían quedado sorprendid@s de que la huella de tan cruenta batalla haya quedado tan solo a espensas de la voluntad de un vecino.
La decepción de no encontrar un campo de batalla acotado, que sirva para tocar la moral de las personas y evitar cualquier futura guerra, nos decepcionó un poco y prácticamente cerró el interés de la excursión por las cuestiones históricas.
Con el estómago pidiendo algo paramos en Santa Elena, puerta sur del Parque Natural de Despeñaperros. Allí comimos estupendamente, con vistas a la sierra próxima, y tuvimos la ocasión de probar la carne de monte; nombre que nos hacía gracia desde antes de probarla.
Después de perrear un poco y refrescarnos en un lavadero antiguo, tomamos la decisión de adentrarnos sierra adentro hasta bordear la frontera con Castilla la Mancha, llegando hasta Aldeaquemada. El tramo por la carretera de la sierra fue lento e intentamos disfrutar de él con contínuas paradas y toma de fotos.
Aldeaquemada, pueblo más septentrional de la provincia, andaba engalanándose para sus fiestas y mostraba un aire ya mezclado con el manchego; no es de extrañar cuando la población más cercana pertenece a esta comunidad y escuchamos acentos más típicos de Manzanares y Ciudad Real que de Baeza o Alcaudete.
En este momento del viaje nos llevamos un chasco ya que no pudimos continuar el camino de manera circular, para así conocer y visitar pueblos distintos (Santisteban del Puerto, Navas de San Juan), y tuvimos que volvernos por donde habíamos venido.
Pero como íbamos bien de tiempo, al ser menor el transcurrido en Navas de Tolosa y Aldeaquemada del que habíamos creído, sin premeditarlo ni quererlo terminamos en el escenario de otra célebre batalla en los libros de historia; Bailén. Nuestro paso allí fue fugaz, descansando un poco en un parque con un monumento que rememoraba aquel evento.
En fin, que lo del libro me temo que tan solo fue una excusa para salir y conocer pueblos, pero no por ello dejo de recomendaroslo a tod@s, es intrigante y cargado de historia.
Un beso amig@s, y viajad a los pueblos que en todos habrá buenas personas totalmente entregadas en enseñaros un camino, mandaros a un buen bar de tapas, o simplemente contaros algo.